Ibiza, paraíso del sexo, la droga y el derroche

Los vecinos de la isla empiezan a estar hartos de la situación
Imagen de archivo de la playa de Ses Salines, en Sant Josep de sa Talaia (Ibiza). | Cedida

 

La realidad de la isla de Ibiza sobrepasa lo imaginable y lo lógico. Las quejas de los residentes por las excentricidades de los turistas son una constante de cada verano.

Ante esta situación, un reportaje de 'La Vanguardia' descubre estos problemas, además de la especulación inmobiliaria que sufre la zona desde hace años, que impone a los trabajadores de la isla un estilo de vida muy precario. La sanidad también da buena cuenta del desborde laboral que existe en la isla.

La realidad de Ibiza

Ibiza es sin duda una de las islas más bonitas y recomendadas para pasar un verano de ensueño.

Pero sin duda sus preciosas playas de arena blanca, su limpia agua color turquesa, sus lujosos hoteles, así como los carísimos alojamientos, casas, villas, etc, llevan al borde del abismo a los trabajadores de la isla que con sus sueldos se quedan sin techo debido a la enorme especulación inmobiliaria.

Además, por si este fuera un problema menor, los residentes de la isla advierten que cada día de verano se encuentran con situaciones incomodas debido al mal comportamiento de muchos turistas que vienen a la isla pitiusa a pasar unos días de desenfreno total.

Ibiza, paraíso del sexo, la droga y el derroche | Archivo

 

3 millones de turistas en verano

Respecto a eso, cabe decir que la isla tiene una extensión de poco más de 572 km2  en la que viven poco más de 142.000 personas durante todo el año, pero que en verano recibe más de 3 millones de turistas que hacen de la acomodada vida ibicenca un calvario.

Los habitantes de la isla comprueban cada día como los turistas, en gran parte extranjeros, se divierten sin respetar a nada ni a nadie. Las peleas en los pubs, el sexo explícito en la calle, la ingesta de drogas sin control —alguna de ellas tan peligrosa como la ‘droga caníbal’—, el alcohol, los insultos, las vejaciones, etc,  son la larga lista de despropósitos que los habitantes de Ibiza y, porque no decirlo, los trabajadores de temporada, tienen que soportar.

Gente de fiesta,| Imagen de: Sam Diephuis.

 

Ibiza y su relación con las drogas

Las drogas son sin duda uno de los mayores problemas que afronta la isla pitiusa cada verano. Los policías de Ibiza incautan cada verano una cantidad ingente de droga de todos los tipos y colores, según el reportaje publicado por 'La Vanguardia'.

El gas de la risa, muy popular en la isla

Un tipo de estupefaciente que destaca por su abundancia es el famoso gas de la risa, un gas que al inhalarlo, tumba casi inmediatamente a cualquier persona.

«Te pega un tortazo gordo al cerebro. Es raro. Como si te subiese una borrachera de golpe. La sensación es difícil de describir. Cuando lo chupas parece dulce. Cuando te entra al cerebro te atonta casi al instante. Parece que vayas a perder la conciencia, pero no llegas a ese punto. Lo que te llega es la risa. Te ríes como un idiota. Yo he leído por ahí que dura tres minutos, pero qué va. El 'pepino' igual te aguanta un minuto. Como mucho luego se te queda la sonrisa puesta y la cara de tonto», comenta un turista que ha probado sus efectos.

La 'droga caníbal se extiende'

Otra droga menos habitual, pero mucho más peligrosa, es sin duda la ya famosa droga caníbal, una droga que provoca situaciones límite. Para poner un ejemplo de su efecto, en el programa ‘en el punto de mira’ de ‘Mediaset’, los policías tuvieron que reducir a un individuo que iba puesto de este tipo de estupefaciente, pues hizo falta hasta 8 policías para poder reducirlo.

La MDPV o droga caníbal. | Imagen de: Diario Chaco.

 

Desborde sanitario en verano

Además de lo comentado anteriormente, los especialistas en sanidad llevan años advirtiendo que cada año se ven sobrepasados por el trabajo. Los médicos apuntan que no hay suficientes profesionales para tratar a tanta gente.

Debida a la falta de personal y a las escenas dantescas que se viven en la isla, el personal de sanidad afirma estar ya muy harto, después de quejarse cada año por lo mismo, por más de una década.  «Nos hemos encontrado a gente practicando sexo en las camillas» explicaba una de las enfermeras del único recinto hospitalario de la isla.

La isla de las desigualdades

La isla también se convierte en el lugar de la mayor diferencia de clase de toda España. Sin duda, el turismo ibicenco alberga tanto a gente que puede gastarse en un día decenas de miles de euros como a personas que, cobrando más de mil euros, se ve obligada a dormir en la calle o en insalubres chabolas, furgonetas o almacenes improvisados.

La especulación inmobiliaria en Ibiza ha destruido cualquier esperanza para cualquier poder adquisitivo medio de adquirir una vivienda, incluso si se trata de un alquiler.

Ambulancia en Ibiza | Cedida

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