Patricia Aguilar, la española de 18 años captada por la secta Gnosis, sirve sexualmente al líder

El supuesto gurú ofrece sexo a las chicas que capta a cambio de protegerlas espiritualmente

 

Patricia Aguilar desapareció el 8 de enero de 2017 y su familia no ha vuelto a saber nada desde entonces. La joven de 18 años entró a formar parte de la secta Gnosis, una corriente que bebe de varias religiones y filosofías y que ha inspirado la fundación de varias sectas con el mismo nombre. Tal como cuenta Antena 3, el pasado 18 de marzo, la chica fue vista en el aeropuerto de Santiago de Chile tras llegar procedente de México. El comandante del avión en el que viajaba la adolescente vio algo extraño y decidió alertar a la Interpol: «La chica es muy joven y parece que va dopada, balbucea. El hombre que la acompaña no la deja sola, va con ella al baño y apenas le permite hablar».


Ese hombre es el líder de la secta, Felix Steven Manrique, un peruano de 34 años conocido como uno de los siete reyes de la creación del grupo sectario Gnosis en Latinoamérica. Este supuesto gurú tiene varias cuentas de Facebook con distintas identidades a través de las cuales capta a jóvenes que quieren cambiar su vida: «Si alguna chica desea mudarse de su casa y país escríbanme. Sistema compañero de piso solo que follando», era el mensaje que aparece en su perfil. Además, las cuentas están llenas de símbolos religiosos y vídeos que vaticinan el fin del mundo.

 

Felix cuenta con un piso en Lima que comparte con otras ocho jóvenes, cuya misión es repoblar el mundo después del apocalipsis. Antena 3 ha accedido al testimonio de una chica que pertenecía a Gnosis y cuenta como era la convivencia: «Éramos sus esposas debíamos tener sexo con él, eliminar el ego. Las normas eran no salir de noche, no tener amigos muy cercanos, cuidar nuestra forma de vestir y a cambio él nos protegía espiritualmente». Desde su llegada, «Patricia se convirtió en el ejemplo de buena esposa... a pesar de ser una chica europea, era totalmente sumisa a él», explica la chica. La familia de Patricia sigue sin tener noticias de ella y teme que al conocerse el nombre del líder de la secta todavía sea todavía más difícil ponerse en contacto.




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