La panificadora de Lidl que hace aumentar los beneficios de Mercadona

Solo cuesta cincuenta euros, y aunque en Lidl se vende todo tipo de harinas, los consumidores prefieren utilizar las de la competencia
Lidl saca la oferta de la panificadora dos o tres veces al año.  | España Diario

 

El pasado sábado 15 de abril, Lidl volvió a lanzar uno de sus productos estrella por tiempo limitado y hasta agotar existencias, la panificadora de cincuenta euros. Antes de que ese día se abriera el supermercado, ya había gente haciendo cola esperando para comprar su máquina para hacer pan casero, y en pocas horas, Lidl tuvo que colgar el cartel de final de las existencias, ya que este establecimiento es el que ofrece la panificadora a un menor precio, solo cincuenta euros, en comparación de Amazon que las ofrece por setenta, o Carrefour, por ochenta euros. Según el portal ‘Economía Digital’, desde que el supermercado lanzó hace diez años su primera panificadora, han llegado a vender más de 250.000 unidades, unos 25.000 al año. Cabe destacar que este producto no está permanente en tiendas, y que Lidl es experto en sacar dos o tres veces al año esta «increíble oferta» para que el consumidor la desee con todas sus fuerzas. 


Pero a pesar de su precio, realmente asequible, tratándose de una máquina que mezcla todos los ingredientes e incluso hornea hasta el punto optimo y por supuesto, siendo casero, no podría haber negocio más rentable para Lidl. Pero surge un problema para la cadena de alimentación, y es que los usuarios de las redes sociales especialistas en este tipo de aparatos, recomiendan un tipo de harina que no está en sus supermercados. «Con esto, sabes lo que comes y puedes eliminar el azúcar, la sal y las grasas malas del pan», explica la administradora de un grupo de Facebook llamada ‘Panificalocas’, Cintia Ramos. 

 

Lo más sorprendente es que esta cuenta en la red social que cuenta con unos 14.200 integrantes, prefiere entre todas las harinas y del mercado, las de Mercadona: «Creo que es la mejor. Sale muy bien. Tiene calidad y buen precio. Los preparados de Lidl no me gustan demasiado. Yo quiero hacer mi propio pan con las medidas que yo elijo. Y si es con harina integral, mejor», explica Cintia. Esta preferencia hacia la competencia deja a Lidl en un mal lugar, ya que la cadena reconoce que el negocio de la panificadora no es vender 250.000 unidades de la maquina sino vender su diversa variedad de harinas. 




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